Un milagro para Yulen

Quizás las más dolorosas desgracias sirvan para algo. Quiero creer que este dolor que ha compartido tanta gente tenga alguna moraleja, que no sea un dolor que nos deje con el corazón encogido a millones de personas y que mate en vida a unos padres que jamás olvidarán estos angustiosos segundos. Empezando en el instante en que se resbalaba ante sus ojos sin poder hacer nada más que gritar y arañar la tierra. Segundos convertidos en minutos, en horas insoportables, en días asesinos.

Como a mí, seguro que a millones de personas de bien de todo el país, nos mata de dolor e impotencia imaginar a un niño de dos años que sigue siendo un bebé en ese agujero. Los seres humanos más inocentes e inofensivos, y llenos de alegría e ilusión, corriendo detrás de una pelota o simplemente corriendo, intentando ahora entender qué pasa. Por qué no puede respirar o porqué está sufriendo. Por qué todo está oscuro y la sed y el hambre lo está matando. Por qué sus padres no lo abrazan y lo llevan a la luz y le cambian esos pañales que lleva tan cargados. Joder, duele pensarlo.

Qué decir a los que somos padres y no podemos apartar de la mente que podría ser nuestro niño, nuestra niña. Para nosotros, la cara de ese niño es la de nuestro hijo.
Esta es la peor novela que uno puede estar viviendo y viendo. Sobre todo porque es malditamente cierta.

Ojalá nunca más vuelva nadie a dejar un pozo abierto. Ojalá siempre hayan ojos pendientes sobre los niños pequeños y por donde caminan. Ojalá la próxima vez las acciones de rescate vayan mucho más rápidas porque ya se sepa cómo actuar y se coordinen y se ejecuten desde el primer minuto. Ojalá…

Un milagro para Yulen y sus padres, por favor…

@JavierLGarciaEscritor

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